Crear equipos de trabajo apasionados, que trabajen duro y que estén comprometidos con la cultura de la empresa no es fácil, pero hay formas de poder lograrlo.

En años pasados el empleado común y corriente lo único que hacía era trabajar durante 8 horas porque era como se debía estar. Sin embargo, en la actualidad son cada vez más las empresas que se interesan porque sus empleados estén “a gusto” en sus sitios de trabajo, de modo que sean ellos los que muestren ese entusiasmo y compromiso de querer pertenecer a la empresa donde están creando así más productividad para la organización y un sentido de satisfacción general en el ambiente de trabajo y, por ende, una retención del buen talento dentro de la compañía.

Según un estudio realizado por Gallup, tan sólo el 31.5% de trabajadores en los Estados Unidos estaban realmente comprometidos con su trabajo en 2014. Y es que la forma de realmente motivarlos no es subiéndoles el sueldo (aunque no les molestaría), sino creando nuevos métodos de motivación, pues el enfoque debe ser en elevar la visión del empleado dentro de la empresa.

Encontrar la motivación de un empleado puede ser más fácil de lo que se cree, al dar respuesta a algunas de sus necesidades básicas. No existe una estrategia mágica que de pronto pueda motivar a todos los empleados, aunque sí hay maneras para ir lográndolo, como fijarse en pequeños detalles de cada persona del equipo, agregando nuevas tareas al puesto de cada trabajador para que no caiga en una rutina del día a día. Ser un buen líder y tener una comunicación clara y transparente de modo que se puedan sentir cómodos con el sitio donde trabajan creando una motivación colectiva. Pero una de las cuestiones más importantes en la actualidad es poder lograr que los trabajadores puedan tener esa necesidad del ser humano en el siglo XXI de estar socialmente presente en todos sitios y, sobre todo de manera digital, de comunicar todas y cada una de las cosas que nos pasan en el día.

Un gran porcentaje de la población intenta separar la vida personal de la profesional. Pero eso no quiere decir que no se pueda ser amigable con la gente en el trabajo y crear un ambiente de equipo que haga funcionar a la empresa de manera más orgánica y no tan mecánica.

Las redes sociales no están exentas de esto, y es que no sólo mantienen al empleado fuera del día de trabajo sino que ayuda al crecimiento social de la empresa, puesto que la comunicación mejora y es como un “newsletter” pero digital y de boca-oreja. De modo que, si la compañía cuenta con una Facebook page, la relación empleado-organización es mucho más directa y no tan impersonal ya que se crea una interacción entre el staff y ayuda al mismo tiempo a promover información relacionada con la empresa.

Sin mencionar la cantidad tan grande de nuevo talento que se puede reclutar a través de las redes. Es una forma de comunicarte con tus usuarios (ya sean clientes o prospects), pues el marketing ya no es tan artificial cosa que beneficia las ventas de cualquier compañía.

Según Jenniffer L. Naeger en su artículo Effectively Managing Social Media in the Workplace, 94% de las empresas usan plataformas sociales tales como Facebook, Twitter y Google, para incrementar la presencia de la marca y comunicar a los usuarios en diversos sitios web.

El poder de las redes sociales es inimaginable y, en este caso, es una manera de potencializar la forma en que se comparte la información de la compañía. Si tienes las redes sociales de tu lado, las posibilidades son inimaginables.

Resumen del artículo obtenido en: http://blog.thesocialms.com/motivating-employees-brand-advocates-and-social-business/

http://www.gallup.com/poll/181289/majority-employees-not-engaged-despite-gains-2014.aspx