La importancia de utilizar el storytelling en tu estrategia de marketing

Los cuentos populares o las anécdotas no se olvidan jamás. Todos los descubrimos durante nuestros primeros años de nuestra vida, sin poseer todavía una capacidad de memoria adulta. Y los recordamos toda la vida, transmitiéndose de generación en generación.

Nuestro cerebro es un gran ahorrador de espacio y energía. Por eso, olvidamos los datos con gran rapidez. Nuestro cerebro los elimina por nosotros por motivos higiénicos. Sin embargo, no olvidamos tan fácilmente las historias. Y si su poder de atracción es grande, quedarán ahí en nuestra mochila mental durante mucho tiempo.

El potencial de las historias es muy alto, impactan en un gran porcentaje en el espectador-receptor de nuestro mensaje. Hasta aquí nada nuevo bajo el sol. Pero es que esto resulta tremendamente útil desde el punto de vista empresarial.

Decía Seth Godin, considerado uno de los mayores expertos en marketing del siglo XXI, que esto ya no va de las cosas que tú vendes, sino de las historias que tú cuentas.

En la era de la saturación de la información, en la que consumimos cantidades ingentes de ella de forma apresurada, con escaso o nulo tiempo para la reflexión y la digestión de la misma, cada vez es más difícil sobresalir, impactar, enganchar. Todo esta contado. Todo está visto, y adentrarse en lo no-contado o no-visto es un trabajo de alto riesgo, ya sea riesgo físico, como vemos a diario en las redes sociales, o bien riesgo de hacer el más absoluto de los ridículos.

Nadie ha dicho que esto fuera fácil. Pero aún hay esperanza. Desde la ‘fórmula secreta’ de la Coca-Cola, hasta el garaje de Google, pasando por colchones inflables de AirBnB, muchas de las famosas marcas del mundo se han presentado al mundo contando una historia que ha pervivido y, lo más importante, ha servido para crear una cierto aura en torno a ellas que las hace únicas. De eso se sigue tratando, hoy día. Y sí, no hace falta ser Coca-Cola ni tener como logotipo una manzana mordida para crear historias de éxito. Y no sólo hablamos de historias que cuentan quiénes somos como marca. También de historias que vehicula una campaña concreta, un producto, un valor de la marca. Si os fijáis, casi todos los anuncios de la tele hoy día son microhistorias que, con mayor o menor fortuna, tratan de inspirarnos, de emocionarnos.

Ahí es donde entran en escena los creativos, pero también los de contenidos y los de Comunicación, los juntaletras, los cuenta cuentos (sí, story-teller suena más cool, pero es lo mismo). En cada post de Instagram o en cada contenido de la web puede haber una historia que contar, un perfecto caballo a lomos del que sentar a nuestro mensaje comercial o corporativo. Si encima el caballo nos sale bueno, y galopa, nuestro mensaje volará. Sólo hay que encomendarse a los mejores criadores de caballos. ¿Veis? Esto es una historia. Así, que, sí, se puede. O como diría nuestro amigo Obama, ‘yes, we can’. ¡Anda! Otra historia.

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Marketing & Communication Manager , Adesis

Muy lejos, más allá de las montañas de palabras, alejados de los países de las vocales y las consonantes, viven los textos simulados. Viven aislados en casas de letras, en la costa de la semántica, un gran océano de lenguas.

Alberto Carmona
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